≈74%
de las muertes en todo el mundo se deben a enfermedades no transmisibles — unos 41 millones al año.
OMS — Enfermedades No Transmisibles
La mayoría de las enfermedades crónicas se desarrollan en silencio durante años — y precisamente por eso merece la pena anticiparse.
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≈74%
de las muertes en todo el mundo se deben a enfermedades no transmisibles — unos 41 millones al año.
OMS — Enfermedades No Transmisibles
hasta 80%
de los casos prematuros de enfermedad cardíaca, ictus y diabetes tipo 2 pueden prevenirse con hábitos saludables.
OMS
1 de 3
adultos vive con hipertensión — y alrededor de la mitad no lo sabe.
OMS — Hipertensión
La salud preventiva es todo lo que usted hace antes de que exista un problema: conocer sus valores, mantener los cribados al día, cuidar los hábitos cotidianos y hablar con su médico con regularidad — incluso cuando se siente bien.
No se trata de buscar enfermedades ni de vivir preocupado. Se trata de rutina: pequeños gestos, repetidos a lo largo de los años, que le dan a usted y a su médico la información necesaria para decidir con calma y con tiempo.
Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades no transmisibles — cardiovasculares, oncológicas, respiratorias crónicas y diabetes — causan cerca del 74% de las muertes en todo el mundo, unos 41 millones al año.
Muchas de estas condiciones avanzan sin síntomas. La OMS estima que cerca de 1 de cada 3 adultos vive con hipertensión — y que alrededor de la mitad no lo sabe, porque la tensión alta rara vez se hace notar.
En Portugal, el Instituto Nacional de Estadística (INE) indica que las enfermedades del aparato circulatorio siguen siendo la principal causa de muerte, responsables de cerca de 1 de cada 4 fallecimientos.
La buena noticia es sólida: según la OMS, hasta el 80% de los casos prematuros de enfermedad cardíaca, ictus y diabetes tipo 2 pueden prevenirse con hábitos de vida saludables y seguimiento regular.
El Diabetes Prevention Program, un estudio de referencia del CDC y los NIH en Estados Unidos, demostró que las personas en riesgo que cambiaron su estilo de vida redujeron en un 58% la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 — un efecto superior al de la medicación estudiada.
Ser proactivo no significa estar siempre en alerta ni convertir cada señal del cuerpo en una preocupación. Significa lo contrario: crear una rutina sencilla que le permite pensar menos en la salud en el día a día, porque sabe que está acompañado.
Medirse la tensión de vez en cuando, hacerse los análisis que su médico indique, mantener los cribados adecuados a su edad — son gestos pequeños, con efecto acumulado a lo largo de décadas.
La prevención termina siempre en el mismo lugar: en una conversación con su médico. Es él quien conoce su historial, interpreta sus valores y decide qué tiene sentido vigilar, solicitar o ajustar.
Llegar a esa conversación con su información organizada — hábitos, historial familiar, dudas — hace la consulta más útil para usted y para quien le acompaña. Ese es el espíritu de la salud preventiva: preparar, conversar, decidir juntos.
Haga de la prevención un hábito. Prepare su chequeo anual y llegue a la consulta con las preguntas correctas — y con un plan.
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